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El sujeto del gabán color metralla

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Laura dormía con el biberón en la boca. Los gemelos habían salido al colegio. Sonó el claxon allá afuera. Elena lucía un vientre con seis meses de embarazo. Inició un bostezo y yo alcancé el respaldo de la silla por recelo a caer en el cráter de su boca. Volví a respirar cuando su lengua retornó  a la oscuridad del húmedo sarcófago.—Ananías —dijo—, ¿sabías que antes del Barroco no existía la función de director de orquesta? La tarea corría a cargo del primer violín. En el XVII aparecen los primeros directores que se ayudaban con un grueso bastón para dar golpes en el suelo y así marcar el ritmo a la orquesta. Lully, un compositor francés, mientras dirigía con el bastón, se golpea con fuerza un pie, lo que deriva en gangrena.—No lo sabía. —Ella decía estas cosas para motivarme a retomar el instrumento; hace meses que seguía en su estuche, tirado sobre el sofá del recibidor. Era predecible que Elena después abordaría la anécdota de Phillip Brain y lo de Montserrat Caballé obsesionada en…

A propósito de Los custodios de la piedra, novela de Fernando Naranjo Espinoza. (Guayaquil 1954).

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Más de él en: https://panopticogalerianaranjo.wordpress.com/author/galerianaranjo/ Tras las pistas de Los custodios de la piedra de Fernando Naranjo Espinoza By Iván Rodrigo Mendizábal  - July 24, 20200 136 Los custodios de la piedra (Autoedición del autor, Guayaquil-Ecuador, 2018) es la nueva novela del escritor ecuatoriano Fernando Naranjo Espinoza. Él es un reconocido autor de ciencia ficción con La era del asombro (1995) y Cuídate con los coriolis de agosto (2006), además de ser uno de los iniciadores de la ciencia ficción en cómics con su serie Quil, la chica del futuro (1985), publicada en el desaparecido periódico guayaquileño El Meridiano. Fuera de estos trabajos también tiene cuentos y ensayos de o sobre ciencia ficción publicados en distintas revistas. El título del que me ocupo ahora, Los custodios de la piedra, es una novela corta.
Tal obra parte de una premisa: ¿qué pasaría si un buen día apareciese alguien que dice que viene del futuro con la expresa misión de matarle a uste…

¿Qué hace una mujer como tú en un lugar como éste?

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SolangeRodríguez


La inquietud vino desde el sector delantero de la fila y se extendió hasta donde me encontraba. Cientos de zumbidos, aleteos, chasquidos y vibraciones se dirigieron hacia mí, frustrando mi propósito de pasar inadvertido bajo el disfraz vegetal que estaba usando. El problema de ser humano y también agente viajero es la mala popularidad de nuestra raza. Desde la gran peste no éramos precisamente la especie más querida de la Vía Láctea. El polimorfo que estaba delante de mí en la hilera, se giró y me miró con sus ojos amarillos rezumando asco: “Humano” dijo con un chasquido viscoso de sus valvas y cambió de forma hasta volverse una muralla de escamas. Yo me ruboricé y por ese cambio químico, obviamente, liberé olor. Nada podía hacer ni el tinte verdoso ni la corteza tan cuidadosamente adherida, centímetro a centímetro, sobre mi piel para cubrir ni mis respuestas hormonales ni mi risa nerviosa. Las carcajadas humanas alcanzan de 60 a 65 decibeles, pero en una de las primera…